
La plaza es el corazón de esta ciudad del sur de Marruecos. Tan colorista y vital que la UNESCO la declaró en el año 2001 Patrimonio Oral de la Humanidad. Al caer la tarde, en la plaza Djemaa el Fna se encienden los fogones y el escenario cambia completamente su fisonomía. El espectáculo comienza con los encantadores de serpientes, con los contadores de cuentos, músicos, dentistas callejeros, tratantes de monos, acróbatas, boxeadores... todos se dan cita en la abigarrada plaza. Para contemplartlo en su totalidad, es muy ecomendable subir a las azoteas de los cafés y restaurantes que la rodea.
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