
Hay una razón para preferir Berlín a todas las demás ciudades alemanas y es que no cesa de cambiar. La Columna de la Victoria, en el cetro del parque Tiergarten es un excelente punto de partida para recorrer Berlín. La Puerta de Brandemburgo (en la foto), símbolo de la guerra fría y de la reunificación alemana, el Reichstag, sede del Parlamento que, a pesar de la reforma que incorporó la cúpula, conserva su fachada neoclásica, la Isla de los Museos que alberga cinco hermosos museos y en el que destaca el Pérgamo, Alexander Platz, donde sobresale el edificio rojo del Ayuntamiento y la fuente de Neptuno, el Museo judío que ilustra 2.000 años de historia hebre y la Postdamer Platz con el Sony Center como máximo representante del caracter vanguardista de esta plaza animada y llena de cafés, son los lugares que no se pueden dejar de ver en Berlín












